De las burbujas y otros demonios

Escrito por MROY el .

 

Incluso el lector menos iniciado en esto de la economía y la crisis inmobiliaria (como es mi caso) es hoy capaz de entender en qué ha consistido eso de la burbuja inmobiliaria. Más o menos viene a ser que el mercado pensaba que podia permitirse ciertos lujos (el mercado lo formamos cada uno de nosotros) basándose en un valor estimado e irreal que se le daba a determinadas propiedades inmobiliarias. Unas propiedades que, para más INRI, ni siquiera nos pertenecían, si no que en realidad eran de los bancos. 

Ósea que hemos vivido pensando que éramos poseedores de una riqueza que en realidad no teníamos. Vivíamos por encima de nuestras posibilidades y cuando la burbuja se rompió nos cogió a todos con “los pantalones bajados”.

Otra burbuja que me viene a la cabeza fue la provocada a finales del siglo pasado y comienzo de este. Fue la denominada “crisis de las punto com” pues se produjo por la creencia dealgunos que el nuevo medio online produciría “per se” un aumento de las ventas en las empresas, un nuevo canal, y destinaron grandes esfuerzos a desarrollar este tipo de comunicación sin que finalmente tuviese los efectos deseados (al menos en los plazos esperados). A la larga, las decisiones precipitadas de entonces desembocaron en tener que invertir una y otra vez para ir adaptándose a los rápidos cambios que se iban produciendo en el medio hasta conformar lo que hoy conocemos como medio online.

Pues a pesar de esos dos ejemplos recientes y sufridos por nuestro sector, creo que estamos otra vez en las mismas. Estamos ante otra burbuja. La burbuja de las redes sociales.

No diré que no creo en las redes sociales porque sí creo en ellas, y mucho. Tampoco diré que el medio TV está muerto porque no lo creo en absoluto. Lo que creo es que las empresas se han vuelto locas y en un afán de tener presencia en el medio, se han lanzado a una carrera por la generación de contenidos para sus redes y canales que, tal y como está planteada, no pueden ganar.

Lo que quiero decir es que esos canales se han convertido en auténticos vampiros de los esfuerzos creativos de las empresas. No de todas las empresas, pero sí de a gran mayoría. Cualquier empresa de medio pelo tiene al menos un perfil de Facebook, Twitter y un canal de YouTube. Puede que cuentas de Instagram, Flicker, FourSquare, Pinterest, un perfil en lindkedin, etc, etc… Y dotar de contenido todos esos escaparates requiere un esfuerzo enorme que no todos pueden realizar con la mínima calidad exigible. Dicen que el 80% de los videos de YouTube no llega a las 1000 visitas…

¿Pero que hay de los planes estratégicos de comunicación a largo plazo? De eso nada, eso se lo dejamos a los profesores de la universidad y a los gurús. En mi opinión, “una buena estrategia de comunicación se basa en saber elegir un beneficio atractivo para el público, algo real en la marca y que sea diferenciador. Desgraciadamente en la publicidad de hoy hay poco de eso…”

Esta frase está repetida textualmente de la anterior entrada de este blog, pero resulta que por más que lo analizo, el problema siempre es el mismo.

Esta nuevo burbuja se basa en el culto al soporte, el culto a la herramienta que nos permite comunicarnos con nuestro público, sin importar mucho lo que le digamos. Lo importante es estar ahí, por si alguien nos busca. La calidad de los contenidos es lo de menos.

Creo que todo surge de la falta de credibilidad en nuestra profesión. La mayoría de las empresas no creen en la publicidad como ciencia que se basa en un método ni en los profesionales formados para entender los mecanismos del lenguaje, las relaciones en sociedad entre individuos, etc, etc, etc. Ésto da para otro post, así que dejo el tema y sigo avanzando.

Básicamente es un problema de cantidad. La universalización de internet ha desembocado en la existencia de millones de canales a los que asomarse. Desde los canales de las empresas y marcas, a los canales de amigos y familiares, pasando por los blogs, portales etc.  Así que no sólo consiste en tener un canal abierto. Sirva como ejemplo la llegada de la TDT. Muchos canales y mucha basura. La muchísimos de los perfiles existentes en la red me recuerdan a los programas de algunos canales en la madrugada. Basura para insomnes. Incluyo este blog, aunque cada entrada pretende ser un paso en la dirección correcta.

El verdadero esfuerzo de las empresas debe centrarse en el producto que ofrecen, y a partir de ahí, construir una estrategia de comunicación a largo plazo con una selección de medios que debe surgir de un plan de acción táctico. LO IMPORTANTE ES EL PRODUCTO y la comunicación está al servicio de éste.

¿Cómo se hace? Eso es lo que he tratado de responder en otra entrada de este blog, ENKI EL CREADOR, pero como no se si se entenderá, me comprometo a hacer un post específico sobre los profesionales de nuestro sector, que al igual que ha ocurrido con la burbuja inmobiliaria, somos los que la hemos creado y los que sufriremos las consecuencias.